domingo, 27 de marzo de 2016

Batman v. Superman: El amanecer de la Justicia (Batman v. Superman: Dawn of Justice)


¿Sabéis esa sensación, sobre todo cuando éramos pequeños, que veías como alguien ponía un petardo y tú te alejabas esperando el estallido mientras te tapabas los oídos y abrías la boca para que no te reventasen los tímpanos, y finalmente cuando la mecha alcanzaba la pólvora resultaba ser un pluf? Pues no es lo que me ha pasado viendo Batman v. Superman: El amanecer de la Justicia. Tanta crítica destructiva que ha hecho incluso ponerse triste al bueno de Ben Affleck no hace sino dejar como más que aceptable un resultado final que consigue lo que pretende: ser entretenido.
Sí, puedo estar de acuerdo en que el guión es el pespunte de una historia que podría estar mejor elaborada, y que en algunos momentos la única coherencia la tiene que aportar la mente del espectador, pero hay que tener en cuenta que en ningún momento, Batman v. Superman: El amanecer de la Justicia pretende ser El caballero oscuro.


El problema, como en casi todo, viene de los prejuicios; ya nadie, salvo los niños y los perros, como diría mi admirado Arturo Pérez Reverte, tiene la mirada limpia a la hora de ver según qué película, qué director o qué actores. Y como se junten en la misma peli más de uno de esos que ya están marcados, apaga y vámonos. Es lo que ha ocurrido con Batman v. Superman: El amanecer de la Justicia, en la que se han juntado dos de los personajes que más polvareda mediática suscitan: de una parte Zack Snyder, al que parece que nadie le perdona que una vez rodase 300 (a la que nunca le vi la gracia, pero a la que reconozco un éxito mundial de crítica y público, y que visualmente supuso una nueva manera de hacer cine) y la espectacular Watchmen, para rodar años más tarde una peli como Sucker Punch (que tanto crítica como público masacraron, pero que a mí me gustó -placeres culpables o guilty pleasures los llamo-). De otra parte, el actor/director que más críticas despierta pero que curiosamente todo proyecto en que participa acaba saliendo bien... Ironías del mundo envidioso y truculento en el que se ha convertido el cine.


Respecto al reparto y personajes, muy destacable el Bruce Wayne/Batman de Affleck, dándole un tono más oscuro que el de Christian Bale. Ojo, no digo que mejor, digo que distinto y seguro que bastante mejor de lo que pensó la gente cuando se enteró que Affleck sería el próximo Batman. Por lo que se refiere al Superman de Henry Cavill, pues bastante planito y sosainas: le invade el espíritu de Clark Kent.


Lo más destacable es la aparición de Wonder Woman, mujer enigmática donde las haya, interpretada por la israelí Gal Gadot (desconocida para los que no somos seguidores de la saga The Fast and the Furious), que dará que hablar en su próxima peli en solitario en el personaje de la mujer maravilla.

No me ha convencido el Lex Luthor de Jesse Eisenberg, principalmente porque le ha dado un punto de locura excesivo al personaje que le ha quitado el deje de maldad que requiere todo Luthor, convirtiéndole en una caricatura más cercana a un niño caprichoso que ha un ser que encarna la maldad en sí mismo. De todas formas, a mí este Eisenberg me tiene muy despistado. Habrá que seguirle de cerca, porque talento tiene (véanse Zombieland y La red social).
Un toque especial es el que aporta Jeremy Irons como Alfred, el mayordomo de Bruce Wayne. Nunca diría que le pega el personaje, pero este es otro Alfred muy distinto al que estamos acostumbrados, y mola: se quita el corsé de los tradicionalismos para pasar a mancharse las manos.
En definitiva, como digo de manera habitual, no le busquéis los tres pies al gato, y no intentéis ver una continuidad a las pelis de Batman de Nolan, porque no la hay. Batman v. Superman: El amanecer de la Justicia es una peli hecha por y para el entretenimiento, y que a pesar de ligeras pinceladas, no pretende tener una especial trascendencia: es lo que es y sanseacabó.



domingo, 13 de marzo de 2016

¡Ave, César!

 

En el cine no vale todo. No puedes tener una idea y decidir hacer una película porque sí aunque sepas que es una mierda, un bodrio infumable que la gente irá a ver porque eres quien eres. O porque sois quienes sois mejor dicho. Para mí, los Cohen, la han cagado rodando ¡Ave, César!


No es que sean santo de mi devoción, a excepción, todo sea dicho, de las estupendas Muerte entre las flores y Fargo, y algún retazo de Crueldad Intolerable; pero con ¡Ave, César! puede que hayan conseguido lo mismo que me pasa con las pelis de Wes Anderson: no las soporto. No entiendo ese estupendo humor que dicen tener, ni le veo sentido a unas ridículas historias, que lo único que tienen de delicioso son las palomitas, chucherías o demás guarrerías que puedes comer mientras las ves.


Con ¡Ave, César! han demostrado que ya puedes tener el mejor elenco de actores, que como no tengas un buen guion el barco no llegará a buen puerto en ningún momento. Y este año le dedicaron mayor dedicación al guion de El puente de los espías que al suyo, y Spielberg les ganó por la mano, quedándose por la historia buena, mientras que los buenos de Ethan y Joel nos dejaron como castigo un bodrio de proporciones mayúsculas.


Películas sobre el cine dentro del cine hay muchas: desde la insuperable Cantando bajo la lluvia, pasando por Ed Wood o la reciente Hitchcock. El problema de ¡Ave, César! es que pretende ser una comedia sobre el mundo del cine clásico, de las mega-producciones del péplum que atraían a una cantidad ingente de personas para ver escenarios y palacios hechos de cartón-piedra rememorando pasajes bíblicos (que dicho sea de paso, nos metemos para el cuerpo cual bandeja de torrijas en Semana Santa). Y con la comedia no puedes pretender: o te pasas hasta llegar al absurdo, al surrealismo, a lógica ilógica de lo delirante o te quedas en el esperpento que nadie ríe.
En definitiva, esta vez sí que va en serio eso de allá vosotros...



Valerian y la ciudad de los mil planetas (Valerian and the City of a Thousand Planets)

A veces, en la vida, hay que dejar el traje de adulto que el tiempo nos impone inexorablemente para poder disfrutar. Sí, sé que según os ...