sábado, 30 de noviembre de 2013

Tres bodas de más

   Una peli que comienza con el "Pavo Real" de José Luis Rodríguez "El Puma" promete ser divertida. "Tres bodas de más" lo es. Y bastante. Es una de esas pelis que si estuviera protagonizada por Renée Zellweger y Hugh Grant sería un éxito de taquilla seguro. Pero en el cine patrio estamos empezando a hacer comedias hasta hace bien poco impensables por tener un sentido del humor políticamente incorrecto, pero que si se interpreta como hay que hacerlo resulta la mar de divertido. Si a todo esto le añades unos diálogos que bien podrían estar inspirados en alguna de las comedias de los Farrelly, ya tienes una comedia con la que pasar un muy buen rato.
   "Tres bodas de más" tiene como total y absoluta protagonista a Inma Cuesta, una actriz que demuestra ser un todoterreno en el arte de la interpretación con su primer personaje protagonista de comedia. Seguramente se trate de la intérprete más versátil del cine patrio actual, que tan pronto se maneja de maravilla en un drama de acción ("Invasor"), como se convierte en una reina de la copla ("Blancanieves"), es protagonista en una serie de éxito ("Águila roja") o es capaz de entonarse unas notas de "Carrie" mientras conduce (en una de esas escenas copiadas de otras películas que siempre funciona, consistente en que la actriz o actor de turno maten sus penas cantando a grito pelao un hit de la historia de la música mientras van conduciendo para matar penas).
   Y qué decir de Quim Gutiérrez, que este año ha aparecido en un montón de películas, desde comedias locas ("Quién mató a Bambi?"), thrillers postapocalípticos ("Los últimos días") o comedias dramáticas ("La gran familia española"). Es un tipo que da el perfil de normalidad en todas y cada una de sus interpretaciones, y me parece que aporta un punto de simpatía difícil de conseguir.
   El resto del reparto lo forman Martín Rivas, uno de los innumerables actores jóvenes nacidos de las series adolescentes de éxito; Paco León, al que no le hace falta demasiado para sacar una sonrisa al espectador; y la sorpresa de la peli, Berto Romero, que demuestra tener una buena base para la comedia, que ni con bigote te lo puedes tomar en serio.
  En definitiva, una peli entretenida y divertida, con gags de Rossy de Palma incluidos, donde la música acompaña a las risas desde el primer momento. Recomendeibol...

domingo, 24 de noviembre de 2013

La cabaña en el bosque (The Cabin in the Woods)

   Aunque rebosen los tópicos del cine de terror por cada uno de los fotogramas, "La cabaña en el bosque" pretende ser algo más. La amalgama de situaciones y personajes vistos con anterioridad en cualquier peli de terror juvenil cuentan en esta ocasión con una situación nunca antes vista: ¿y si toda la carnicería que nos muestran en este tipo de pelis fuese manejada por alguien externo sin que nadie nunca se haya dado cuenta?
   El caso es que nada más comenzar te crea un desconcierto que exige a tu curiosidad continuar mirando la pantalla. Y de repente, como si fuese un pestañeo, aparece una jovencita universitaria en bragas y ya sabes que estás ante la típica película de terror juvenil, y lo que fue una situación chocante se queda en el limbo de la mente, aunque sabes que de buenas a primeras volverá. Pero la combinación de intriga por una situación ajena a la peli de terror se va hilvanando con ésta hasta conseguir dar una sensación de conjunto, que lamentablemente se quiebra al final.
   Podría ser como esas situaciones en las que te empeñas en hacer algo muy bien, y comienzas con esmero y cuidado, donde todo cuadra perfectamente en tus planes. Pero con el transcurso del tiempo la perfección se va volviendo cada vez más laxa, hasta que llega a tu mente la idea de acabar lo que estás haciendo esté como esté. Así somos en este país, y en esto nos han copiado. El último cuarto de película es un despiporre de sangre y despropósitos que no deja de ser un parche para una historia que comenzó muy bien.
   También os digo: si lo que queréis es pasar miedo, con "La cabaña en el bosque" no lo conseguiréis. Si acaso algún susto, pero no de esos que te hacen saltar de la butaca, aunque tampoco creo que sea el objetivo de la peli.
   En definitiva, buenos propósitos, buenos cimientos, remates reguleros...

lunes, 18 de noviembre de 2013

Expediente Warren: The Conjuring (The Conjuring -The Warren Files-)

   ¿Por qué acojonarán tanto las muñecas? Imaginad que vais a dormir a algún sitio y os encontráis en la habitación una muñeca de esas de porcelana, sentada en una sillita mirando hacia la cama, cuando justamente al girarte y abrir los ojos un momento te encuentras con la mirada de la susodicha, que sin pestañear parece que te echa una sádica sonrisa, mientras intentas esconderte debajo del edredón y seguir a lo tuyo. Pero ya no puedes. Esos ojos como luceros del alba, que te siguen allá donde vayas sin quitarte la vista, por muchas capas de tela que te pongas por encima: si te asomas por cualquier resquicio que inconscientemente hayas dejado sin tapar allí estarán mirándote, planeando como asesinarte, inmóvil. Y ya si está sentada en una mecedora y ésta se mueve ligeramente olvídate de dormir en lo que queda de noches que tengas que pasar allí. Porque claro, tu tan machote no vas a meter a la muñeca en el armario, por el que dirán. Así que te jodes, no se vaya a romper tu apariencia de valiente, y como te estés meando intentas levantarte sin tener que abrir los ojos para no encontrar su dichosa mirada, dejándote los dedos de los pies hechos trizas al chocarte con todo lo que te pilla de paso, mientras vas con los brazos por delante para no comerte la pared. ¿De qué harán los ojos de las muñecas, para que parezca que te miran allá donde quiera que estés?
   Pues si, "Expediente Warren" tiene muñeca. Al inicio para ser más concretos, porque no es la protagonista de la peli. Y da muy mal rollo. Fijaos si acojonará que han decidido hacer una peli sólo para ella, a lo Chucky. Pero esta acojona más. Es como si a Monchito (ese muñeco de José Luis Moreno) le hubiesen puesto peluca y un traje de cristianar.
   Luego ya es una sucesión de tópicos del género, con su historia truculenta de espíritus vagando por una casa que cruje, con su sótano lleno de telarañas y mierda dónde los antiguos habitantes cometieron sus crímenes y jamás pasaron ni una trapo ni una escoba, y claro, se les cerró la posibilidad de descansar en paz para siempre. Lo que pasa es que en la casa vive un matrimonio con sus cinco hijas, y empiezan a pasar cosas muy raras, pero ellos siguen viviendo allí, a pesar del olor a azufre que persiste en la casa, que ni el Brise es capaz de eliminar por mucho que programen el dispensador cada 30 segundos. Entonces es cuando llaman a unos psicólogos que van persiguiendo el mal de allá para acá, y que equipados con todo lo necesario, van a cabrear aún más a los pobres espíritus, que lo único que quieren es matar a alguien más para compartir la roña del sótano.
   Fuera de coñas "Expediente Warren" me pareció entretenida, con algunos sustos de esos que te dejan el cuerpo como cuando te da un escalofrío, con escenas que rememoran imágenes de "Poltergeist". Pero como os dije antes, lo mejor de la peli es la muñeca, de la que pronto tendremos más noticias...

domingo, 10 de noviembre de 2013

El camino de vuelta (The Way, Way Back)

    Dependiendo del estado de ánimo que tengas, se puede definir "El camino de vuelta" bien como una comedia con toques amargos, bien como un drama con toques dulces. Yo de momento la voy a meter en el saco de las comedias, porque al final acabas pasando un buen rato, aunque no haya momentos desternillantes ni escenas que acaben con una carcajada. Pero siempre te hace tener una sonrisa en la comisura de los labios. Es como esos bombones con un chocolate superfino que cuando te lo metes en la boca te llenan el paladar con su adictivo sabor, pero que al morderlo inunda todo con el relleno de licor que te hace entornar los ojos por lo fuerte que está, pero que hace que al final la combinación deje un buen sabor de boca.
   "El camino de vuelta" habla de la dureza de los primeros años de la adolescencia para un chaval que se siente incomprendido mientras ve que el mundo que le rodea se desmorona a su alrededor sin que nadie haga nada por evitarlo, a pesar de los gritos de auxilio mudos que lanza el muchacho y que nadie sabe captar. O casi nadie. Porque cuando alguien capta el S.O.S y le lanza un salvavidas, el chaval demuestra realmente que sólo le faltaba un empujoncito, una palmadita en la espalda para encontrar su propia felicidad. Pero siempre acabará existiendo en su círculo más cercano alguien que le siga poniendo la zancadilla.
   Si hay que destacar a alguien en la peli, ese es Sam Rockwell, que interpreta a un adulto con el síndrome de Peter Pan  a flor de piel que no me extrañaría nada que estuviese nominado al Oscar al mejor actor secundario. Su interpretación es el pilar de apoyo del resto de personajes, mientras que Steve Carell es el contrapunto perfecto, aunque lejos del histrionismo que desprende en otras películas.
   En definitiva, una peli con matices y buenas interpretaciones, diferente, pero que quedará en el olvido tan abarrotado que tiene el mundo del cine.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

¿Quién mató a Bambi?

   Ahora que está tan de moda hablar del cine español por los más variados motivos (que si la gente no va al cine, que si es muy caro y con la Fiesta del Cine se ha demostrado que si baja de precio la gente iría más a las salas, que si la calidad de nuestras películas...) me gustaría reflexionar sobre lo que realmente supone el cine en general para la inmensa mayoría de la sociedad, entre los que me incluyo: yo cuando voy al cine lo hago para disfrutar, para intentar olvidarme por un rato de la rutina diaria intentando introducirme en unas historias que te hagan sentir parte de la narración, aunque sea como un voyeur que se asoma a la barandilla de la vida y que quiere absorber en la memoria todo aquello que ve como un simple espectador.
   Pues bien, ¿Quién mató a Bambi? es una de esas películas con las que no te queda más remedio que pasarlo bien, por muchas reticencias que tengas a verla. Olvidaros de que se trata de una peli española, no le busquéis los tres pies al gato y dejaros inundar por el gamberrismo y la diversión que desprende cada secuencia sin buscarle una lógica a nada de lo que suceda, porque no la tiene. ¿Quién mató a Bambi? es una peli hecha para el disfrute total del espectador desde la ausencia de pretensiones y basada en el buenrrollismo que desprende cada uno de los personajes.
   ¿Por qué vais al cine a ver americanadas del mismo tipo y no vais a ver algo parecido o mejor del cine patrio? No digo que no se pueda ir a ver comedias americanas, que hay de todo, como en botica (por poneros un ejemplo me gustó mucho "Los becarios"). Lo que pretendo decir es que basta ya de estereotipar nuestro cine como casposo, dejar los prejuicios en la taquilla y por una vez entrar a ver aquella peli española en cartelera que os llama la atención pero que porque un actor te caiga mal o penséis que sea una chorrada jamás pensarías en ver. Vamos a ayudarnos entre nosotros un poquito, que es algo de lo que nos falta en este país, porque cuanto más nos apoyemos, de más y mejores películas vamos a poder disfrutar. Me jode decirlo, pero me da mucha envidia el cine francés. ¿Cuántas pelis francesas de calidad habéis visto en los últimos años? Un porrón. ¿Por qué? Porque van todos los franceses al cine a ver sus propias películas. Hacen que lo que funciona en casa le sirva para coger impulso y mostrarse fuera.
   No os voy a contar de qué va ¿Quién mató a Bambi?, porque entre otras cosas me sería difícil. Sólo os diré que tiene reticencias al mundo absurdo de José Luis Cuerda, un señor que hace algunos años, en algún lugar de La Mancha llamado Albacete rodó la que se ha considerado mejor película española, "Amanece, que no es poco".
   Así que hala, irse todo el mundo al cine a reíros un poquito, que nunca viene mal.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Una cuestión de tiempo (About Time)

 
   Llamadme moña, pero da gusto ver películas hechas con tanto tacto y tan buen gusto como "Una cuestión de tiempo", que a pesar de encuadrarse dentro de lo llamado "comedia romántica", no caiga en los clichés habituales de los pasteles empalagosos que atragantan hasta un cursi. "Una cuestión de tiempo" se atreve a mezclar el género con elementos clásicos de la ciencia ficción...y funciona!!!
   Y lo hace porque aborda una historia muy cuidada desde la naturalidad que le aportan todos los personajes, sin forzar enrevesadas situaciones para buscar un final previsible, ni artilugios ficticios basados en efectos especiales.  La comodidad de los actores traspasa la pantalla, haciéndote pasear a su lado sin poder abandonar la  sonrisa en las dos horas que dura la peli. Te encuentras a un protagonista (Domhnall Gleeson) al que te hubiera gustado conocer para considerarlo tu amigo de toda la vida, y a una de las actrices más guapas de su generación (Rachel McAdams), que con solo una sonrisa consigue enamorar al espectador. Mención aparte merece Bill Nighy, que interpreta al padre del protagonista, que trasmite carisma con cada uno de los movimientos de cadera que hace, como siempre que puede.
   Richard Curtis nos trae uno de sus guiones que dejan huella, como ya hizo con la colosal "Love Actually" (ya he comentado alguna vez que es una de mis cinco películas favoritas de todos los tiempos). Calificada como simplona y sensiblera por esa parte de la crítica de los gustos amargos, "Una cuestión de tiempo" nos deja frases que siempre has tenido en mente pero jamás supiste expresar, por muy obvia que pueda resultar como puede ser "nadie nos enseña a amar, y tampoco a tener miedo". Son esos pequeños detalles los que dan calidad a los guiones de las películas de Richard Curtis ("Cuatro bodas y un funeral" - aunque esta no me haga demasiada gracia, aunque tendré que revisitarla porque hace demasiado que no la veo -, "Notting Hill") que hacen de la elegancia su sello característico. Y para acompañar al conjunto, como siempre, una banda sonora de auténtico lujo que consigue inundar el ambiente de romanticismo.
   Os cuento de qué va: Al cumplir los veintiún años, Tim (Domhnall Gleeson) descubre que puede viajar en el tiempo, por lo que decide aprovechar su don para conquistar a Mary (Rachel McAdams). No os cuento nada más ni os desvelo nada que no se pueda ver en el trailer, os dejo que la sintáis y experimentéis por vosotros mismos. No va a defraudar a los paladares más exigentes.   

Hijos del Tercer Reich (Unsere Mütter, unsere Väter)

   Últimamente me he aficionado a los documentales sobre la II Guerra Mundial. Después de ver los magníficos seis episodios de "Apocalipsis: la Segunda Guerra Mundial", en los que se narran, con imágenes y documentos inéditos, las distintas fases por las que atravesó la contienda, se pueden encontrar infinidad de documentales en los que se muestra de una manera siempre aproximada la barbarie iniciada en la década de los '30 por Adolf Hitler y sus seguidores.
   Lo que ya no me gustan tanto son ese tipo de documentales en los que actores interpretan escenas de lo que debió ser, mientras una voz en off va contando la escena. Por muy buena que sea la representación y la reconstrucción, al final siempre me parece que se resquebraja todo precisamente por la manera de contar las cosas.
   Y qué decir de las películas que se han hecho con la excusa de la II GM como telón de fondo para contarnos historias a modo de tesela que forma parte del mosaico que supuso la mayor barbarie comenzada por el ser humano. Alguna de ellas magníficas y conmovedoras. Para mi la mejor, sin dejar lugar a la mínima duda es "La lista de Schlinder", y luego a una distancia prudencial "El pianista" o "El hundimiento".
   "Hijos del Tercer Reich" es otro hito, una aproximación a ras de suelo de la vida de un grupo de amigos que desarrollaron papeles diferentes a lo largo de los años de contienda. Con un diseño de producción milimétrico, en lo que supone una de las reconstrucciones más acertadas de multitud de escenarios, vestuarios y localizaciones, "Hijos del Tercer Reich" además logra remover conciencias. Cuenta la historia de un grupo de amigos, que en el verano de 1941 se despiden para afrontar la guerra desde distintos puntos de vista: dos de ellos, hermanos, marchan al frente con distintos roles: uno de ellos, con experiencia militar, teniente de su regimiento, idolatrado por sus hombres y sus superiores por su buena planificación de las acciones que se le ordenan, mientras que su hermano pequeño, aún adolescente, no sabe dónde se embarca. El miedo le tiene agarrotado, lo que le hace tener problemas con sus compañeros de regimiento. Otra de las protagonistas también marcha al frente, pero como enfermera, donde se topará de frente con la crueldad del hombre, ya no sólo de aquel que dispara desde del otro bando, sino desde dentro de su propio bando. Otra de las chicas del grupo vivirá la guerra desde Berlín, convirtiéndose en una de las contantes de moda, mientras que su novio, el último miembro del grupo, pretende quedarse también en Berlín, como modisto judio. Pero pasa lo que tiene que pasar: con el transcurso de la guerra, las conciencias, pensamientos y comportamiento de cada uno de ellos va cambiando, hasta transformarse en algo que jamás imaginaron llegar a ser.
   Personalmente me ha recordado mucho a una de las tramas del último libro de Ken Follet, "El invierno del mundo" (el segundo sobre su trilogía del siglo XX), que transcurre en Berlín y en los distintos frentes en los que batalló el ejército nazi, repitiéndose escenas que ya había imaginado en mi mente de manera prácticamente igual a lo que he visto en los tres capítulos que forman la serie. Os animo a leer los libros y por supuesto a ver estos tres capítulos de hora y media cada uno, que muestran de manera gráfica que aquello del raciocinio no es algo que siempre esté presente en la raza humana.

Valerian y la ciudad de los mil planetas (Valerian and the City of a Thousand Planets)

A veces, en la vida, hay que dejar el traje de adulto que el tiempo nos impone inexorablemente para poder disfrutar. Sí, sé que según os ...