domingo, 30 de noviembre de 2014

El único superviviente (Lone Survivor)


“El único superviviente” es una de esas pelis que pasan sin pena ni gloria por las carteleras, y debido a la poca o equivocada promoción, acaban transmitiendo tedio más que distracción. Pero un día te pones a ver algo, no teniendo muy claro qué, y te encuentras en la pantalla con la carátula de una peli de Peter Berg (el director de las aceptables, por lo entretenidas, “Hancock” o “Battleship”), protagonizada por Mark Wahlberg (que unas veces da la de cal y otras la de arena), Taylor Kitsch (a mí me gustó bastante “John Carter”, aunque debo ser el único, por lo que ya la considero uno de esos pequeños placeres que hacen sentirte culpable), Ben Foster (actor especializado en transmitir mal rollo), Emile Hirsch (al que no le cambia s cara de niño por mucha barba que se deje) y Eric Bana (un gran actor desaprovechado). Y allá que fui.


No soy demasiado fan de las películas bélicas, pero el caso es que las que veo me suelen gustar. Hace años, cuándo aún iba al colegio me tragué un montón de películas bélicas gracias a un profesor de historia que tuvo a bien ponernos películas mientras otros compañeros se iban de viaje de fin de curso. Algunos recordarán su primer viaje sin sus padres. A mí se me grabaron en la retina escenas de “Tora, tora, tora”“Tobruk”, “El puente sobre el río Kwai”, “Doce del patíbulo” o “La gran evasión”.


El caso que si me pongo a recordar, hay un montón de películas, series o documentales de contenido bélico que me han gustado, y mucho. Desde “Salvar al soldado Ryan”, “Enemigo a las puertas”, “Black Hawk derribado” o “La chaqueta metálica”, pasando por la estupendísima serie “Hijos del tercer Reich” o el majestuoso documental “Apocalipsis: La segunda guerra mundial”, en el que se muestran imágenes inéditas y a color del peor conflicto bélico que ha sufrido la humanidad desde que el mundo es mundo. Debería ser una obligación ver sus seis episodios en las clases de historia de bachillerato.


Últimamente las series y pelis bélicas van todas en la misma dirección: la guerra en Afganistán. “La hora más oscura”, donde vemos con minuciosidad el plan para dar caza a Bin Laden; o “Homeland”, una serie que sorprendió en su primera temporada pero que tiene sus mejores momentos en la cuarta, con una Claire Danes simplemente maravillosa.
Pues bien, “El único superviviente” pertenece a este último subgénero. Una misión que comenzó siendo una rutina de un grupo de las fuerzas especiales del ejército norteamericano por una de las zonas montañosas afganas en busca de uno de los líderes talibanes, termina convirtiéndose en una guerra de guerrillas lo más parecido a una lucha entre indios y vaqueros con armas semiautomáticas, que hacen que te pongas el cojín a modo de chaleco antibalas no sea que se escape una bala perdida. Lo mejor son los efectos de sonido que hacen que se escuche hasta el ruido de una bala al atravesar la hoja de un árbol, el chasquido de una rama de madera la quebrarse y el quejido de un hueso al ser atravesado por una ráfaga de balas disparadas por un Kalashnikov. Lo peor, el toque patriota que lo único que consigue es quitarle credibilidad a una historia que está basada en hechos reales.
En definitiva, que es un peli estupenda para vivir un rato de tensión si os gustan las historias bélicas.



sábado, 29 de noviembre de 2014

Los Juegos del Hambre: Sinsajo Parte I (The Hunger Games: Mockingjay - Part I)


De verdad que me da mucha pereza el futuro postapocalíptico que nos presentan últimamente en forma de película dirigida principalmente a un público juveniloide. Será que me estoy haciendo mayor, pero es que todas estas películas me parecen pelis de tristes, de chavalas y chavales a los que les hace falta un buen sopapo o un buen meneo para ayudarles a descubrir de una puñetera vez lo que es la vida.


Todo empezó con los pseudovampiros crepusculeros (o crepusculosos), que hubieran hecho de oro a cualquier psicólogo que los hubiera sentado en su diván: un grupo de vampiros que viven como si fuesen una familia, donde los miembros con aparente edad adolescente están obligados a estudiar una y otra vez el bachillerato. Normal que tengan la cara de tristes que tienen después de estar estudiando una y otra vez trigonometría, el complemento directo, la Revolución Francesa y tener que saltar el plinto año tras año, como una condena infinita por los pecados cometidos durante su vida “normal”. Imaginaos a un NI-NI de esos que frecuentan este país nuestro en la misma situación…
Después llegó la saga de “Los Juegos del Hambre”: un grupo de adolescentes que tienen que luchar a muerte hasta que solo quede uno porque el espectáculo sirve de entretenimiento a la población esclavizada. Y resulta que la ganadora le lanza pullitas al presidente del país que organiza los dichosos juegos, hasta que se mosquea y le va haciendo la vida imposible. Y de esta trama se han sacado de la manga cuatro películas de dos horas.


También tenemos otras sagas, como “Divergente” o “El corredor del laberinto”, donde otra panda de tristes tienen que luchar por salvar su vida, y debe ser que con siquiera simular una mueca de sonrisa en la comisura de sus labios mueren, porque son capaces de aguantar sin sonreír aunque les cuenten el chiste del perro que se llama “mis tetas”.
Pero volviendo a lo que aquí nos ocupa, “Los Juegos del Hambre: Sinsajo. Parte I”, es un poco más de lo mismo. Es como si a un adolescente le obligan sus padres a ir de visita a casa de la tía abuela Enriqueta y no le dejan siquiera ponerse los cascos, mientras sus amigos se lo están pasando chupi lerendi haciendo cosas de adolescentes. Aunque tengo que reconocer que algo sí que me gusta de la saga: Jennifer Lawrence. No es porque la considere atractiva, sino por lo buena actriz que es, capaz de dar criterio y sensatez en cualquiera de las películas que hace. Es, sin duda, una de las actrices con mayor proyección en el futuro.
En definitiva, que “Los Juegos del Hambre: Sinsajo. Parte I” gustará a los fans de los libros, y al resto, pues dependerá de la edad de la mirada que la vea. Por mí, allá vosotros…
PD: También me gustó el tema principal de la película, "Yellow Flicker Beat", de Lorde:


sábado, 22 de noviembre de 2014

Un viaje de diez metros (The Hundred-Foot Journey)


No sé qué tienen las películas con ambientación hindú que últimamente me resultan hipnóticas. No me refiero a las pelis que vienen de Bollywood (confieso que aún no me he puesto a ver ninguna), sino a aquellas pensadas, rodadas y dirigidas para un público occidental. Se trata de ese tipo de películas cuyos protagonistas rompen las tradiciones de su lugar de origen para crear historias de impacto, de un mundo al que no estamos acostumbrados, pero que nos acaban, en la mayoría de los casos, abriendo los ojos a una realidad sobre la que nos creemos superiores.


“Slumdog millonaire” o “La vida de Pi” son claros ejemplos de este tipo de pelis, hechas con mucho tacto, con mucho gusto, a pesar de la dureza de la historias, pero que al final te acaban dejando clavado en el asiento. No sé si será por el ambiente, por el colorido, por los personajes o los actores. El caso es que siempre que veo una de estas pelis acabo con una sonrisa en los labios y un brillo de alegría en la mirada.


Con “Un viaje de diez metros” me pasa lo mismo: la ambientación en un pequeño pueblecito del sur de Francia y los contrastes entre dos mundos tan distintos como lo pueden ser la cocina francesa en busca de una estrella Michelín y una familia hindú en busca de su sitio en el mundo después de sufrir los duros golpes de la vida, hacen que la peli de Lasse Hallström acabe siendo una unión perfecta entre dos mundo destinados a enfrentarse. Y como guinda al pastel, la interpretación de Helen Mirren, que da una clase magistral de cómo hacer una transición dentro de un mismo personaje a través la razón y la lógica.
En definitiva, una de esas películas que no pasará a la historia del cine, pero cuando estés un día haciendo zapping y la estén echando no seguirás cambiando de canal…

domingo, 16 de noviembre de 2014

Interstellar


¿Que pensarías si os dijese que en realidad "Interstellar" es una película que tiene como objetivo final la exaltación del amor? No un amor de esos que surgen del enamoramiento de la persona con la que en un momento determinado querrías pasar el resto de tu vida. No un amor identificable con un flechazo a primera vista. Se trata del amor más profundo y puro que puede sentir un ser humano, semejante a las variables físicas absolutas que rigen nuestra vida en la Tierra, como el tiempo o la gravedad.


Nolan bebe de conceptos visuales y musicales de "2001: Una odisea del espacio" para hacer su propia interpretación de los conceptos de física cuántica que rigen en las leyes de universo para llevarnos más allá de las estrellas. Pero si en aquella la indefinición de la trama la hace tan especial y tan abierta a interpretaciones como estrellas hay en el firmamento, en "Interstellar" todo tiene un sentido: la búsqueda de la salvación de la humanidad en un viaje más allá de nuestra capacidad de pensamiento, donde cada uno de los personajes que se enfrascan en el traje de astronauta intentan conseguir su reto personal por encima del colectivo, con un único patrón en común: el amor en sus múltiples variantes.
Hay momentos en los que reconozco sentirme perdido: diálogos e imágenes que sobrepasan a un espectador de los que dejaron las clases de física hace más de veinte años, y de buenas a primeras se encuentran ante conversaciones sobre física cuántica, agujeros negros, paradojas espacio-temporales, particularidades y demás elementos que me hicieron releer alguno de los capítulos de "Una breve historia de casi todo" de Bill Bryson para intentar, al menos, volver a entender la teoría de la relatividad a través de la acción de una bola de jugar a los bolos sobre un colchón.


Seguramente vuelva a ver "Interstellar" para intentar captar todos aquellos elementos que se me escaparon como arena entre los dedos, pero seguramente tenga que volver a verla dentro de unos meses, cuando esté completamente preparado para realizar un viaje más allá de mi mente.
En definitiva, seguramente "Interstellar" sea la segunda mejor peli de Christopher Nolan tras "El caballero oscuro", y una de las mejores de 2014. Así que os recomiendo que no os la perdáis, y que vayáis al baño antes de entrar a la sala, que son casi tres horitas de cine del bueno...

domingo, 9 de noviembre de 2014

The Equalizer (El protector)


Ya está. Otro de los actores talluditos que se suman al carro de pelis de repartir mamporros a cascoporro. En este caso, y aunque el bueno de Denzel Washington lleve haciendo cine de acción durante toda su carrera, me ha recordado al Liam Neeson que despertó su instinto asesino en la saga "Venganza".


Es lo que debe pasar cuando llegas a una edad, que ves que se te acaba el tiempo y te dejas de tonterías. Pero es que en este caso las tonterías se han quedado fuera y ha entrado algo de sangre, o más bien mucha sangre, que hay escenas bastante gore. Es lo que tiene ser un ex marine (o lo que sea en lo que convierten en EE.UU. a los soldados o agentes de la CIA). El caso es que Denzel Washington está tranquilito en su buscada y rutinaria vida, pero al ver como una chiquilla explotada sexualmente lo pasa mal empieza a sentir como las lombrices le reconcomen por dentro hasta convertirle en un culo inquieto que tiene la necesidad de ayudarla. Y a partir de aquí la cosa se lía con temas de mafias, mamporros a tutiplen y escenas del héroe que de repente pasan a ser a cámara lenta para el lucimiento del personaje.
"The Equalizer" es una de esas pelis para ver cuando no te apetece darle vueltas al coco y quieres pasar un rato entretenido (por cierto, un rato de dos horas largas) viendo a un gran actor que sabe cumplir hasta en películas en las que la exigencia de interpretación está muy por debajo de lo que nos tiene acostumbrado.
En definitiva, entretenimiento para no buscarle los tres pies al gato.

martes, 4 de noviembre de 2014

Drácula, la leyenda jamás contada (Dracula Untold)


Ni Drácula ni Dráculo. Esta versión de Drácula con croma es un pansinsal a la que le falta alma y tensión. Empezando por el protagonista, que mantiene durante toda la peli una cara de quehagoyoaquí que más que miedo da grima. Todo por la manía de actualizar historias para que las vean las generaciones de ahora. Y una mierda. ¿Por qué no se atreven con E.T? (y no me vale con decir que qué pasa con "Super 8") ¿O con "La Princesa Prometida"?¿O con los "Goonies"?


A mí con el "Drácula" de Bela Lugosi me bastaba, y respeto, y mucho, al de Coppola. Es tan fácil como coger a los chavales que supuestamente van a ir a ver un Drácula 2014, engañarles, y ponerles "Nosferatu". Pero claro, eso no da pasta, y prefieren engañar al público haciéndoles creer que van a ver un peliculón de un superhéroe como Drácula (si Bram Stoker levantara la cabeza). ¿Dónde está el el romanticismo, lo gótico, el estilo?  A "Drácula, la leyenda jamás contada" la podían haber llamado Lobezno en Transilvania y no hubiera pasado nada. El caso es hacer descargar la tensión a los chavales con saltos vuelos y virguerías, sin que sepan siquiera de dónde procede la leyenda (la original) de Vlad el Empalador.
No merece la pena decir nada más. Bueno sí. Salí del cine echando de menos la banda sonora de Wojciech Kilar para el "Drácula de Bram Stoker" de Coppola.


Así que como podréis comprobar, vosotros mismos...