lunes, 29 de abril de 2013

La momia (The Mummy - 1932 -)


   Sólo por ver el maquillaje de Boris Karloff como protagonista merece la pena ver "La momia". Bueno, y por la ambientación, y por la historia,...pero sobre todo por Karloff. No hacen falta efectos especiales para crear un ser del ultramundo: basta un maquillaje espectacular y un actor dispuesto a entregarse en cuerpo (o vendas) y sobre todo alma para encarnar a Imhotep, el sacerdote que se atrevió a violar las normas dictadas por un faraón sólo por amor.
   "La momia" tiene dos vertientes, aunque muchos se quedan en el género del terror: sí, originariamente nació como historia de terror de los grandes tiempos de la Universal, que tras los éxitos de "Drácula" y "Frankenstein" se lanzaron a rodar todo tipo de historias de terror con monstruo al estilo villano. Pero "La momia" es también una historia de amor intemporal, un amor verdadero que permanecerá presente por los siglos de los siglos y nunca morirá.
   No voy a desmerecer la película de Stephen Sommers sobre la momia, protagonizada por Brendan Fraser, porque sobre todo la primera parte me parece muy entretenida (las otras dos son para olvidar), adaptada a los tiempos actuales, en las que si el villano no tiene antítesis en un héroe parece que la peli se queda coja. Pero al ver las dos te das cuenta que la segunda es una copia de la de 1932 en muchísimos de los aspectos: la historia de Imhotep y Ankhesenamon, las escenas en el Museo de Arte Egipcio de El Cairo, etc.
   En "La momia" de 1932 existen más elementos que la convierten en una joya: la ambientación, con un flashback que remonta a los tiempos del Antiguo Egipto, el magnetismo de Karloff...En definitiva, os recomiendo una mirada atrás, porque siempre es bueno saber de donde venimos.

domingo, 28 de abril de 2013

Suspense (The Innocents)


   Esta es una peli de terror con niños. Con ese tipo de niños que en cuanto aparecen ya les ves la pinta de cabroncetes. Ese tipo de niños que te encuentras en un restaurante y te molestan no porque no paren de moverse y de pegar chillidos y gritos de un lado para otro: son de esos que se quedan a tu lado parados mirándote sin pestañear, como si te estuvieran leyendo la mente, mientras que tú les miras la primera vez y les sonríes, les sacas la lengua y a la tercera mirada siguen en la misma posición, pensando primero que les ha dado un aire y luego ya acojonándote de verdad. Hasta que llega la madre o el padre y se les lleva de tu lado mientras el niño gira el cuello para no perder el contacto visual e intentas no pensar en tus secretos más inconfesables no sea que al niño les de por leértelos y divulgar a grito pelao en medio del restaurante que te gusta una canción de Alejandro Sanz...
   "Suspense" es una adaptación de la novela de Henry James "Otra vuelta de tuerca", que ha tenido incontables versiones cinematográficas y televisivas (entre ellas una adaptación española, rodada por Eloy de la Iglesia), y además ha servido como fuente de inspiración para obras actuales, como puede ser "Los otros", la peli de Amenábar. Es una obra del llamado "terror gótico", en la que las convicciones sociales, la influencia del pasado y la percepción psicológica sirven como punto de partida para contar una historia con un trasfondo en el que la protagonista, Deborah Kerr, tiene mucho que decir. ¿Historia de fantasmas o locura obsesiva? Es la otra vuelta de tuerca a la misma circunstancia lo que hace que hasta el final no sepas que pensar, con momentos excepcionales y visiones que consiguen poner la piel de gallina, aparte de los ya mencionados niños cantando la canción "O Willow Waly", que en las circunstancias en las que aparece ya te da mal rollo.
   Una buena película y una gran interpretación.
 

sábado, 27 de abril de 2013

Vértigo (De entre los muertos)

 
   Recuerdo haber visto "Vértigo" cuando tenía trece o catorce años, y una imagen quedó grabada en mi mente a fuego. Es el efecto de cámara que hace percibir la sensación de vértigo cuando James Stewart está subiendo al campanario y se asoma por la barandilla, me pareció, en aquel tiempo, algo escalofriante. Es el llamado "efecto vértigo" o dolly zoom, que fue utilizado por vez primera en esta peli de Hitchcock y que en la actualidad se utiliza en cualquier peli de terror en la que hay un pasillo que se hace más largo para que parezca que al protagonista, huyendo del malvado de turno, le sea más difícil escapar.
   Más de veinte años hacía que no veía "Vértigo". Y lo primero que se me ocurrió pensar cuando terminó fue en la gente que a finales de los '50 y principios de los '60 iban al cine a ver este tipo de películas. Ahora con tanta producción, tanta historia repetida, tanto sobresalto y final enrevesado ya tenemos callo hecho y es difícil que algo nos sorprenda de verdad. Pero en aquellos años en los que el espectador tenía la mente libre y sin sobresaturación de imágenes y películas, historias como "Vértigo" tenían que dejar huella en la mente.
   Hitchcock ganó por méritos propios el apelativo "maestro del suspense". Combinaba  a la perfección historias efectistas, sirviéndose de la técnica para dar un mayor énfasis visual al conjunto y dejar aturdido al espectador, que veía como los protagonistas, normalmente ciudadanos normales en la sociedad de la época, se veían inmersos en situaciones que a cualquiera dejarían, cuando menos, descolocados. Y el mejor ejemplo para mostrar al ciudadano normal era James Stewart, que en vértigo da una lección de interpretación mostrando al mismo tiempo, en un tipo corriente, lo que suponen las heridas sin cerrar del amor que llevan hacia la obsesión, convirtiendo a lo que fue un héroe en un villano, no por sus acciones, sino por su comportamiento y su imposibilidad para pasar página en la vida.
   Mención aparte merecen dos aspectos más que no quiero dejar de reseñar: los hipnotizantes títulos de crédito diseñados por Saul Bass, que acompañados por la música compuesta por Bernard Herrmann y la melodía de suspense inicial (utilizada posteriormente en innumerables ocasiones) te ponen en situación para disfrutar de una película estupenda.
   Un clásico que todo el mundo debería ver al menos una vez en la vida.
 

miércoles, 24 de abril de 2013

Memorias de un zombie adolescente (Warm Bodies)

   Te invitan al preestreno de una película cuyo título es "Memorias de un zombie adolescente" y como mínimo lo primero que haces es pensártelo. Pero luego decides ir, porque al fin y al cabo, tal y como están los tiempos, no está la cosa como para dejar pasar la oportunidad de ir al cine by the face.
   Y allí estaba, sentado en la sala, esperando a que comenzase la peli y la idea con la que fui todo el camino al cine: "esto va a ser un truño" similar a "Crepúsculo". Pero nada más empezar te das cuenta que la cosa va de otro palo. No es la historia empalagosa de vampiro-se-enamora-de-chica-mortal-viviendo-una-historia-de-amor-imposible adaptada al mundo de los zombies, tan de moda ahora gracias entre otras cosas a "The Walking Dead". En cuanto comienza "Memorias de un zombie adolescente" te das cuenta del tono que han elegido para hacer la peli: un tono burlón que pone a los zombies como personajes rutinarios que incluso tienen miedo a sus propios zombies!!!
   Con este trasfondo encontramos la historia de amor entre Romeo, que no es un Montesco sino un zombie al que le gusta la música, y cuya presentación culmina con un tema musical memorable: el "Missing you" de John Waite (a partir de este momento decidí que me gustaba la película y que seguramente al final me iba a gustar mucho más) y Julieta, una chica guerrera que no teme a las hordas de zombies, y que por caprichos del destino acaba junto a uno de ellos.
   Como molan las nuevas pelis de zombies que van más allá de la manida historia original de George A. Romero, en la que siempre los no infectados acaban recluidos y rodeados por los zombies ansiosos de sus cerebros, y que poco a poco van muriendo...Me refiero a pelis como "Zombies party", "Bienvenidos a Zombieland" y a "Memorias de un zombie adolescente", que sin salirse del patrón, son capaces de darnos un punto de vista al que todavía no han sido capaces de acercarse otras películas de género.
   Definitivamente os recomiendo "Memorias de un zombie adolescente", que aunque puede pecar de ligera, tiene su encanto.

lunes, 15 de abril de 2013

Tesis sobre un homicidio


   Lo primero que pensé tras ver el primer diálogo de la peli es que no iba a aguantar más de diez minutos seguidos esos diálogos entre argentinos. No es que tenga nada en contra de los argentinos, al contrario, me he cruzado con varios de ellos por distintos motivos y siempre me cayeron bien y tuve una buena relación con ellos. Pero otra cosa es intentar descifrar una conversación entre argentinoparlantes: reconozco que en algunas palabras de ese diálogo entre colegas de profesión que supone una primera aproximación al personaje de Ricardo Darín eché de menos unos subtitulitos...pero no os angustiéis  Esto sólo pasa en esa primera escena. Luego, no se porqué extraño motivo (o hablan más despacio o el oído se hace al acento) la cosa cambia y de repente te enteras de todo.
   "Tesis sobre un homicidio" está lejos de parecerse a "El secreto de sus ojos"(que por cierto, si no habéis visto, hacedlo ya!): por el tono, por el guión, por las interpretaciones en conjunto,...pero no es una mala película. Principalmente por Darín, que se sirve de oficio para, cual Atlas, cargar con el peso de toda la trama y hacer girar al resto de elementos a su antojo e ir creando una obsesión de los detalles que se encuentra o le hacen encontrar durante casi dos horas. Y si al conjunto se le añade una banda sonora penetrante e hipnotizante, que sirve de sugestión al espectador, la cosa se acaba convirtiendo en algo de lo que no puedes salir sin conocer el final.
   Y luego está lo de Alberto Amman: un actor argentino que a mi me parece que habla forzado para que parezca que es argentino...salvo por este motivo, el chaval no lo hace mal. Pero parece que su papel en  "Tesis sobre un homicidio" es sólo un escalón más en su carrera, a la que va añadiendo peldaños de manera constante y segura: el primer paso lo dio con "Celda 211", siguió con "Lope", "Eva" y la estupenda "Invasor".
   En definitiva, no esperéis un peliculón, pero sí una peli entretenida, que con la aparición de Darín es más que suficiente.
 

domingo, 14 de abril de 2013

Slumdog Millionaire

 
   Seguimos con las películas ganadoras de Oscar que por una u otra razón se habían quedado en el tintero. Le ha tocado el turno a "Slumdog Millionaire", y verla ha supuesto un soplo de aire fresco en la mente.
   ¿Cómo es posible que después de ver miseria, dolor, traición y muerte una peli hace que te sientas un poquito mejor? La respuesta es que consigue transmitir esperanza. Esperanza en las personas, en la gente y en general en todos los aspectos de la vida que nos rodean. Esperanza en que todo lo que nos sucede ocurre por algún motivo, porque de todo aprendemos si somos lo suficientemente inteligentes para asimilar cada una de las situaciones en las que nos encontramos y aprendemos de una vez que el famoso "tropezar dos veces con la misma piedra"  no es cierto: la segunda vez en la que nos encontremos con la famosa piedra tenemos que ser capaces de recordar y asimilar lo ocurrido en nuestro primer encuentro.
   No hacen falta actores conocidos (al menos por estas latitudes) para sacar la película adelante: entusiasmo y sobre todo aire fresco son suficientes para mantenerte dos horas sentado frente a la pantalla sin apenas pestañear, al mismo tiempo que conoces, aunque sea de manera muy muy superficial, una cultura totalmente distinta a la que vives.
   Y luego, cuando acaba, te regalan un número musical alucinante como guinda a un pastel perfecto, de esos que por mucho que comas no empachan y te dejan la barriga y el corazón contentos.

domingo, 7 de abril de 2013

El Hobbit: un viaje inesperado (The Hobbit: An Unexpected Journey)

 
   Viendo "El Hobbit" he tenido la sensación de volver a casa: recordar aromas escondidos en mi mente; desear ver de nuevo lugares en los que has estado y sentir con certeza que nunca te has ido; encontrarte personas a las que hace tiempo no ves y alegrarte por ello, aunque ciertas personas traigan recuerdos desagradables, pero que en definitiva te hacen ver que nada de aquello de lo que una vez fuiste parte ha cambiado; abrir un cajón y encontrar algo que hace tiempo dejaste, cogerlo con cuidado porque temes que se pueda romper si eres demasiado brusco y percibir que sigue teniendo la misma consistencia, y que en definitiva eres tú el que se ha vuelto más frágil...
   Tenía mis reticencias a que me gustase "El Hobbit" provocadas por varios motivos:

  1. Lo primero que pensé cuando me enteré que "El Hobbit" iba a ser una trilogía, y que cada una de las películas iba a tener una duración cercana a las dos hora y media fue que Peter Jackson se había vuelto loco, obnubilándose la mente con las estimaciones de ventas que podría tener. ¿Cómo era posible que un cuento, que es lo que viene a ser "El Hobbit" (el libro que tengo en la mano tiene apenas 300 páginas, en una de las ediciones de bolsillo publicadas) tuviese tres películas, y "El Señor de los Anillos" que son tres libros más extensos cada uno de ellos tuviese otras tres? La cantidad de contenido insustancial iba a ser por tanto, considerable.
  2. Mi archienemigo, la crítica cinematográfica. Las primeras opiniones ponían "El Hobbit" a caer de un burro: que si más de lo mismo, que si aventura infantiloide, que si dura demasiado, que si no les regalaron un iPad por ir a ver el pase privado,... Estoy convencido que si "El Hobbit" hubiese sido dirigida por Truffaut, Fellini o Bergman la crítica la habría definido como la película definitiva.
  3. La elección del casting: partiendo de la base que nadie más que Ian McKellen hubiese podido interpretar a Gandalf, el resto del reparto causaba dudas. Empezando por Martin Freeman, que tengo la sensación cada vez que le veo que tiene una pinta se sosainas, pero empiezas a recordar y te le encuentras en un montón de películas, y en alguna de mis favoritas: "Love Actually" (el doble de actor porno), "Zombies Party", "Arma Fatal",...y además es el Dr. Watson en "Sherlock", la estupendísima versión televisiva del detective más famoso de todos los tiempos. Y el resto de personajes, principalmente los enanos tienen una pega: que son demasiados, y al final los identificas más por sus atributos y virtudes que por sus nombres. Pero todo se compensa con apariciones de personajes de "El Señor de los Anillos", que aunque no citados en "El Hobbit", aparecen a modo de homenaje y que te hacen recordar pasajes que sucederán más adelante en la línea temporal de la historia, como si se tratase de un "Regreso al futuro en la Tierra Media".
   Y me he encontrado una película muy entretenida y con ritmo, con poco contenido insustacial por no decir ninguno, en la que las casi dos horas y tres cuartos de duración no se hacen para nada largas y reflejan casi de manera fotográfica lo que cuenta la novela. Pero no os engañéis: las pelis de "El Señor de los Anillos" tienen un contenido épico que "El Hobbit" no tiene: no es que sea más infantil, sino que es más una película de aventuras al estilo clásico. Peter Jackson lo ha conseguido: nos ha dejado con ganas de más y un año por delante de espera.