martes, 26 de febrero de 2013

Nos merecemos algo mejor...

   Bueno, pues ya han pasado los Goya y los Oscars, y no creo que sea el único que haya encontrado demasiadas diferencias entre una gala y otra. En este tipo de eventos nos dan mil vueltas, no sólo en la producción del espectáculo en si, sino en glamour y principalmente, en saber estar.
   Aquellos que me conocéis sabéis que defiendo y veo cine español, porque en general me gusta y porque considero que debemos apostar por el producto nacional, sin menospreciar en ningún caso todo aquello que nos llega de fuera, venga de donde venga, porque pienso que en cualquier parte puedes encontrar una historia que te emocione, te guste o simplemente te entretenga.
   En España tenemos grandes profesionales en el mundo del cine en todos los ámbitos: actores que con sus estupendos trabajos han dado el salto al charco y son muy respetados por la industria norteamericana; directores que con su manera de ver el cine han conseguido que quieran trabajar con ellos las mayores estrellas de Hollywood; músicos que crean bandas sonoras que resultan mil veces premiadas en todo el mundo; y un sinfín de profesionales del todos los ámbitos que consiguen hacer grandes películas con presupuestos más que ajustados. Pero personalmente pienso que lo que mejor hacemos es crear historias: tenemos unos guionistas estupendos, que saben manejar los sentimientos del espectador, tanto en historias creadas exclusivamente para el cine como adaptando obras de otros ámbitos al mundo del celuloide.
   Precisamente es lo contrario a lo que ocurre con el cine norteamericano. Sin caer en la generalización, porque hay historias que te atrapan y te dejan aturdido, en general las pelis que nos llegan de Hollywood repiten los patrones de historias clásicas, y al final no hacemos otra cosa que ver la misma peli protagonizada por distintos actores o desde el punto de vista de un director u otro. Y no digamos ya las manías de remakes y reboots con las que nos inundan cada temporada desde hace algunos años.
   Resumiendo, considero que una de las principales diferencias entre el cine de aquí y de allí está en que nosotros tenemos el fondo para contar cosas, pero ellos tienen las formas, en todos los sentidos. Me explico: cada uno tenemos nuestros premios, pero acabamos ejecutándolos de maneras muy distintas. Y aquí me tengo que poner del lado del cine americano. Son los mejores montando espectáculos, sobre eso no hay duda alguna, pero es que además van todos a una a defender lo que es suyo, y no hacen absolutamente nada para estropear una fiesta anual que les sitúa (aún más) en el centro del mundo. A los Oscars acude todo aquél que es alguien en Hollywood, esté nominado o no, para arropar a los suyos y hacer causa común; a los Goya asisten principalmente los nominados, con algo de suerte los ganadores del año anterior y  aquellos que quieren lucir palmito en busca de un papel (de nuevo, sin generalizar, que hay gente que sí asiste todos los años); allí entregan los premios megaestrellas; aquí muchas veces no hace falta más que protagonizar una serie de televisión o una campaña de publicidad para que te dejen entregar un cabezón; allí montan unos espectáculos en medio de la ceremonia que primero te dejan boquiabierto, y cuando consigues cerrar la boca es para que se te salten las lágrimas por el regalo que te hacen; aquí simplemente rozamos el esperpento (min.7:30) y la vergüenza ajena; allí, si pasa lo que ocurrió aquí con los sobres y los errores a la hora de anunciar a un ganador, renuncia al cargo hasta el apuntador; aquí se habla de desliz y se intenta justificar lo injustificable...
   Pero no todo lo hacen bien; hay cosas que hacemos igual, pero distinto: ellos politizan la ceremonia haciendo que la esposa del Presidente entregue un premio (cosa que nosotros no podríamos hacer, porque si sale la mujer de Rajoy casi todos nos preguntaríamos ¿y esa quién es?); y nosotros politizamos los discursos o simplemente la ceremonia portando pegatinas en el esmoquin o en el traje (que digo yo, que qué pensarán los diseñadores que se han roto los cuernos preparando los trajes para que luego vaya alguien y se pegue una pegatina..., ¿o ya los diseñan con un hueco de tamaño estándar para que se luzca mejor el slogan - protesta?)
   En fin, a mi modesto entender, creo que nos merecemos algo mejor...

domingo, 24 de febrero de 2013

El fraude (Arbitrage)

   Hace poco comenté en un post que Richard Gere ya no estaba para protagonizar según que papeles, principalmente porque su aspecto físico ya no da el pego para interpretar a investigadores a la caza de asesinos, policías corruptos y otro tipo de agentes de la ley. Pero he de decir que el personaje que le ofrece "El fraude" le va como anillo al dedo: famoso multimillonario hecho a sí mismo, propietario de empresas que no hacen sino ganar dinero sólo con pestañear, llevando trajes que cuestan lo que a un ser normal nos cuesta trabajar seis meses, y además siendo caritativo y haciendo donaciones a diestro y siniestro, y cuya familia resulta ser ejemplar, desde la mujer (Susan Sarandon) hasta tus hijos, que como no podía ser de otra manera ya se preparan para heredar el imperio.
   "El fraude" bien podría recrear la vida del ínclito Bernard Maddof, aquél inversor que timó a cientos de inversores mientras que él vivía a todo trapo. Pero si sólo nos contasen la historia de cómo consiguió engañar y hacerse con miles de millones de dólares la historia quedaría demasiado sosa. De hecho, la parte de la película dedicada a contar lo que supuso el fraude así es tediosa, aburrida y a veces tan liosa que el cerebro llegado el momento hace "clic" y desconecta. Por eso, además de la trama económica han tenido que añadirle un ingrediente adicional a la historia, un lío de faldas que se va complicando y que se entrelaza con la historia que da nombre a la peli.
   Puede que el conjunto de el pego, y la sensación que deja no sea mala, pero al final percibes que falta algo: es como aquella tarta que se ha quedado cortita de azúcar, que es comible pero no deja de ser pastelería industrial, a la que le falta un toque personal con el que dejar un regusto dulzón en el paladar.

sábado, 23 de febrero de 2013

El concierto (Le concert)

   No sé si todos recordaréis esos caramelos con forma de cápsula, que por fuera eran de caramelo duro, de distintos colores, y que por dentro tenían el corazón de regaliz (grageas de regaliz se llaman). Pues "El concierto" es como uno de esos caramelos: tan dulces por fuera que consiguen arrancarte la sonrisa desde el primer minuto, mientras disfrutas del dulzor inicial y el caramelo va recorriendo de un lado a otro el interior de la boca. Pero al cabo de los minutos el caramelo va desapareciendo y te encuentras poco a poco el amargor del regaliz, un sabor tan profundo que hasta te tiñe la lengua. Pero una vez acabas de comértelo ese amargor desaparece, dando paso a una sensación de frescor que te hace desear llevarte a la boca otro caramelo y comenzar de nuevo el proceso.
   En "El concierto" el caramelo dulce lo encontramos en los primeros minutos, en la presentación de los personajes, un grupo de personas que una vez tuvieron la música como forma de vida, pero que por un sólo motivo tuvieron que abandonar su pasión y dedicarse a otras tareas mucho menos melodiosas. Pero el caramelo dura poco, apareciendo rápido el amargor: el recuerdo de una vida pasada en la que amaban su forma de vida, la nostalgia de aquello que se vieron obligados a dejar de hacer treinta años antes, pero que sigue estando presente (y mucho) en su memoria. Hasta que se presenta la oportunidad de rememorar aquello que nunca dejaron de ser: músicos, aunque sea por unos minutos.
   En realidad, la trama de "El concierto" no deja de pertenecer al humor absurdo. Pero no hay que apartar la mirada de aquello que en el fondo denuncia: la ausencia de cordura en determinados regímenes políticos (por llamarlos de alguna manera), que todo lo que consiguen en la búsqueda de una sociedad igualitaria es  igualar a todo el mundo mediante la fractura de sus ideas y aspiraciones para que al final sólo resulten beneficiados unos pocos.
   No dejéis de verla.

Magic Mike

   Cuando ves el cartel promocional de "Magic Mike" y lees la sinopsis piensas que puede estar bien: una peli sobre strippers de un local de moda en Tampa (Florida) en la que aparecen casi en porretas todos los actores, alguno de ellos muy conocidos (Matthew McConaugheyChanning Tatum) y otros menos pero que suenan para protagonizar el libro erótico que las ha vuelto locas, "50 sombras de Grey" (Matt Bomer). Pero tras el primer cuarto de hora te das cuenta que no todo es tener un cuerpo bonito que lucir. Debajo del cuerpo sudoroso y brillante de todo stripper hay una vida que no tiene nada de glamuroso y excitante. Y en cada caso se aprecian los motivos que les obligan a seguir portando ese "traje de musculitos", que en realidad es la vía de escape (o de atadura) hacia el trabajo soñado, las drogas, vivir de fiesta en fiesta o simplemente el dinero.
   Steven Soderbergh vuelve a poner un filtro a la luz en "Magic Mike", como ya lo hizo en "Contagio", pero con distinto resultado: si en "Contagio" la luz podía interpretarse como un estado de ánimo para todos y cada uno de los personajes por la situación en la que se encuentra cada uno de ellos, en "Magic Mike" consigue alejar ligeramente la percepción de sol, arena y playa para adecuarla al mundo de la noche en el que se desarrolla principalmente la historia: todo tiende hacia un oscurantismo donde la ausencia de luz y el juego de sombras no permite distinguir claramente lo que sucede en realidad.
   Tras "Efectos secundarios", Soderbergh dice que se retira (aunque no termino de creerlo) después de rodar en los últimos tres años hasta ¡¡¡diez películas!!!, y teniendo en cuenta que la mayoría de sus películas, además de dirigirlas ejerce como director de fotografía, e incluso en alguna de ellas también es el montador, lo normal es que tras este arrebato de hiperactividad se quiera tomar un tiempo de descanso. Y no le vendrá mal, porque personalmente creo que tanta película al final no hace sino confundir al propio autor y lo peor, al espectador, que muchas veces busca un puchero hecho como antiguamente, respetando los tiempos de elaboración para degustar todos los aromas y sabores hasta quedarse saciado. Y Soderbergh sólo está ahí cuando el que mira se ve obligado a elegir comida rápida para salir del paso.
   En definitiva, "Magic Mike" es una peli en la que no hay mucho donde rascar, e incluso a ratos se hace bastante truñete...

martes, 19 de febrero de 2013

Argo

   Ben Affleck es un tipo muy listo. Criticado hasta la extenuación por una parte de la crítica que no hace sino ver al Chuckie Sullivan de "El indomable Will Hunting" (por la que ganó el Oscar al mejor guión original junto a Matt Damon), el bueno de Affleck no ha dejado de tirar hacia adelante con el lastre a sus espaldas de aquellos a los que mayoritariamente les parece increíble una película rodada en Afganistán  pero que no son capaces de disfrutar de una película simplemente entretenida sólo porque mientras la ves puedes comerte un puñado de palomitas.
   Resulta que ya ha dirigido tres películas, muy diferentes entre si, pero muy entretenidas las tres: "Adiós pequeña, adiós"  (en la que cuenta la historia de una niña secuestrada en los suburbios de Boston), "The Town, Ciudad de ladrones" (en la que se introduce en el género de los atracadores de bancos) y "Argo". Curiosamente, de buenas a primeras, con "Argo" ha conseguido dar la vuelta a la tortilla y ponerse de un plumazo a la crítica de su parte, lo que junto a la cantidad de premios y nominaciones conseguidas le han llevado a poner su nombre bien alto en el escalafón y pasar a ser uno de los actores más respetados en Hollywood. Y más después de dar la sorpresa en los Globos de Oro y llevarse los premios a Mejor película dramática y mejor director.
   Resulta que este Affleck sabe manejar los hilos. Ha cogido un guión basado en hechos reales y ha involucrado a George Clooney en la producción y ha conseguido una peli redonda con una dirección más que acertada (que no se podrá ver recompensada con un Oscar, porque incomprensiblemente, no le han nominado, aunque sí lo han hecho con su película...), con la que poco a poco va tejiendo una red invisible de tensión que va in crescendo hasta que te ves atrapado y consigue crearte la angustia en una media hora final magistral. Y lo hace utilizando un montaje sobresaliente, que da ritmo al conjunto de la historia, mientras que con unas simples gotas de humor da credibilidad a algo que de otra manera hubiera resultado ser demasiado surrealista.
   "Argo" cuenta la historia de un grupo de funcionarios estadounidenses destinados en la embajada norteamericana en Teherán cuando esta es asaltada. Este grupo de seis funcionarios consiguen escapar del asalto y ocultarse en la residencia del embajador canadiense en Teherán. Al mismo tiempo, la CIA planea como sacarles de aquella situación, hasta que a uno de sus miembros se le ocurre una idea tan descabellada que es lo único que puede funcionar: hacer pasar a los funcionarios por ser un equipo de producción de una película de ciencia ficción que ha ido a Irán en busca de localizaciones para una película de ciencia ficción.
   Una muy buena película, totalmente recomendada.

sábado, 16 de febrero de 2013

Mamá

   Después de ver "La sombra de los otros", "The Possesion" y la dirigida al público infantil “El alucinante mundo de Norman” he visto “Mamá”, y la conclusión es sencilla: es la misma historia contada por cuatro directores distintos.
   Y es que últimamente todo el cine de terror tiene características comunes que hace que te aburra. Que sí, que los niños en estas pelis están muy bien y consiguen asustarte, pero se acaban convirtiendo en un cliché facilongo y resultón del que te acabas cansando.
   ¿Dónde están esas pelis en las que con una simple pelotita roja bajando por unas escaleras de madera te cagabas por las patas abajo? Esas historias que te tenían pegado al asiento y con el cojín agarrado, que después de una peli tardaba en recuperar su forma originaria dos semanas, hasta que te atrevías a ver otra peli de terror.
   En la historia del cine, toda peli de terror que se precie tiene su niño cabrón que sólo con encontrártele parado en medio de una habitación mal iluminada te temblaban hasta las calandracas. Pero el efecto susto con niño se ha diluido cual azucarillo en un vaso de agua, y en alguna de las escenas sólo consiguen hacerte sonreír y esperar el consabido susto.
   Guillermo del Toro presenta (otro que se saca el concepto de la manga) una producción hispano-canadiense a la que se le hado más bola que la que realmente tiene. Aprovechando el tirón de "Juego de Tronos" ponen a interpretar la peli a un correcto Nikolaj Coster-Waldau (Jaime Lannister). Pero lo mejor de la peli es Jessica Chastain, una actriz camaleónica que consigue rasgar sus sentimientos para producir algo de temor, porque el cuento de la bruja ha cambiado tanto que se ha convertido en una mera fábula que todos utilizan como les viene en gana, hasta hacer desaparecer su esencia en una nube de celuloide.



domingo, 10 de febrero de 2013

Gangster Squad

   Seguramente "Gansgter Squad" no reciba muchos premios (de los importantes) en la ceremonia de los Oscars del año que viene. Puede que la nominen a mejor vestuario, y si hubiese un premio al mejor cartel promocional casi seguro se lo llevaría. Pero "Gansgter Squad" consigue lo que persigue: entretener durante dos horas, que pasan como un suspiro.
   Pero hay notas discordantes por parte de la crítica, que ni siquiera ven en "Gansgter Squad" un simple entretenimiento, empeñados en que todo el cine debe ser igual, y que cada historia debe encajar en un género, simplemente para poder colocar sus videotecas, deuvedetecas o bluraytecas, o como narices las llamen. Por eso califican a "Gansgter Squad" como una mala película de cine negro. Pero no se han parado a pensar que quizás la pretensión de los productores no era hacer una película de género, sino ir algo más allá: dar una nueva visión a las películas de malos con gabardina y sombrero, donde los agentes de la ley han de bajar a pelear al barro, ensuciarse para poder acabar con la corrupción que todo lo inunda. Es como si a "Los intocables de Elliot Ness" (tranquilos, ahora lo explico) le hubieran hecho un lavado de cara, aportando más color y más mala leche a los protagonistas. Pero si esto es lo que intentaron, el experimento no ha salido bien, porque la peli de Brian de Palma supera a "Gansgter Squad" en todo por goleada. Como se suele decir, los experimentos, con gaseosa...Sólo la música de Ennio Morricone y el vestuario diseñado por Giorgio Armani pueden valer más que todo "Gansgter Squad", aparte de los actores y director...Pero no todo es inferior: al menos, consigue crear una atmósfera creíble y unas escenas de acción bien trabajadas y rodadas.
   Después de todo lo anterior sigo diciendo que "Gansgter Squad" es una buena peli, entretenida, y con un reparto que consigue dar el pego, que es de lo que se trata. Sean Penn como el malvado líder gangsteril Mickey Cohen, ex-púgil con la cara hinchada y deformada, como si estuviese recién salido de "Dick Tracy", da la sensación de maldad en todas y cada una de las escenas en las que aparece; Josh Brolin como el rudo sargento incorruptible dispuesto a llevarse por delante a todo aquél que infrinja la ley; Ryan Gosling como el compañero guaperas que vive para la fiesta y las chicas, simpático y golferas a partes iguales, con corazón cuando se le observa con detenimiento, en lo que supone el personaje que más gustará a las chicas (no obstante, es uno de los candidatos para interpretar a Christian Grey, el protagonista de la trilogía erótica que arrasa, "Las cincuenta sombras de Grey"); y Emma Stone, esa mujer que en pantalla transmite una sensualidad que la hace parecer un volcán a punto de estallar.
   En definitiva, no os dejéis llevar por la crítica, ni siquiera por la del que suscribe estas palabras e ir a disfrutar de una peli entretenida que no necesita que se le busquen los tres pies al gato.
 

jueves, 7 de febrero de 2013

Mátalos suavemente (Killing Them Softly)


   Desde Hollywood nos engañan como quieren. Pero lo peor es que seguimos picando. Solo es necesario dar un poquito de bombo a una peli antes de que la estrenen y tener a una estrella en el proyecto y ya lo tienen todo hecho: la publicidad viene rodada, y para darle mayor empaque al asunto filtran un par de fotos del rodaje, donde se ve a la susodicha estrella caracterizado y a esperar a que la bola vaya creciendo sola. Después se hace un trailer donde el único protagonista es la megaestrella, donde dice los mejores diálogos de la historia y ya está: media humanidad con una idea preconcebida, pensando que la peli será buena y con ganas de verla.
   Pues nos la han vuelto a colar con "Mátalos suavemente", con Brad Pitt como protagonista absoluto, peinado hacia atrás y con gafas de sol, y con esa barbita de tres o cuatro días que a él le hace tan atractivo pero que a los demás nos hace ser unos guarros. Ves el trailer y piensa que la historia pinta bien, pero resulta ser un bodrio infumable del que sólo se salvan los primeros y los últimos cinco minutos, quedando lo que ocurre entre medias difuminado en una historia aburrida, ideal para ser acunado por los brazos de Morfeo mientras a los perdedores que protagonizan la peli ya sabes lo que les va a pasar: van a acabar mal.
   Y luego está la moda/manía actual: esa de hacer las escenas de acción y los disparos a cámara superlenta para observar mejor los estragos que causa un balazo en un cristal, en coche o en el cuerpo humano. La primera vez hace gracieta por lo espectacular, pero claro, si todas las pelis lo hacen se acaban convirtiendo en el menú de cualquier restaurante de polígono: efectivo, pero que no sale del cocido los miércoles y paella los jueves.
   ¿Y qué nos cuenta este truño? La historia de dos buscavidas que son convencidos para atracar una timba de póker, sin saber que el plan que han urdido será investigado por aquél que ha sufrido el atraco, que ha contratado a un equipo de matones para que elimine al atracador.
   En definitiva, a la altura de cualquier película de Antena 3 de los fines de semana después de comer, para ver los cinco primeros minutos, dormir una siestecita de hora y media, despertar y ver la moraleja final.

Sin frenos (Premium Rush)


   Más que una película  "Sin frenos" parece un episodio piloto de una serie con una buena producción, que bien podía haberse inspirado en aquella serie de finales de los 90 en la que unos policías en bici patrullaban por California, llamada "Pacific Blue", donde uno de sus alicientes (?) fue dar cobijo a Mario López, el actor latino que interpretaba a Slater en "Salvados por la campana". Pero ese es otro asunto.
   La idea de "Sin frenos", haciendo protagonista de una película a un mensajero que va en bicicleta por Nueva York y su tráfico, no termina de cuajar como película. Por mucho que tenga sus escenas de dilema por el camino a elegir entre todos los obstáculos visibles e invisibles, la serie tampoco daría para más de tres capítulos.
   Lo que me pregunto es cómo le vendieron a Joseph Gordon-Levitt (actor de moda, por "Looper", la última entrega de Batman) el papel de héroe-mensajero. Debió de fiarse del director, y también guionista David Koepp (aunque después de ser el responsable del guión de "Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal" yo no me fiaría demasiado...) porque si no la cosa no tiene demasiado sentido. Y también está en el reparto Michael Shannon, el protagonista de la tan adorada por la crítica "Take Shelter", pero que a mi me pareció un truño de inmensas proporciones.
   Y todo para contar una historia de mensajeros, mafias chinas, policías adictos al juego que hacen de la corrupción su vida, con el tráfico de Nueva York como un personaje más y una historial a todas luces cogida con alfileres.
   En definitiva, una peli totalmente prescindible...

domingo, 3 de febrero de 2013

Los miserables (Les Misérables)

   Desde el principio y se ve que "Los miserables" es una megaproducción. Escenarios majestuosos, vestuario muy cuidado y una dirección de producción espectacular hacen que la película alcance el nivel que se le presupone. Pero además es que lo que ocurre con el reparto no es para nada normal: TODOS los actores están espectaculares en sus interpretaciones, y cantan como si lo hubiesen hecho toda la vida. Lo de Russell Crowe se puede entender, porque lleva años cantando en su grupo "30 odd foot of grunts" (tienen un tema que no está nada mal, "Sail Those Same Oceans"); Hugh Jackman también tiene experiencia en musicales, e incluso ganó un Premio Tony al mejor actor de musical por "The boy from Oz"; pero el resto, ¿cuánto tuvieron que ensayar para conseguir cantar de esa manera? Pero además, es la primera vez que en un musical se graban directamente las canciones en las escenas, sin pasar por el estudio, y el resultado es espectacular.
   Nada más empezar te encuentras el primer duelo interpretativo entre Russell Crowe y Hug Jackman, que se repetirá varias veces a lo largo de toda la historia, duelo del que interpretativamente sale victorioso Hugh Jackman
   Pero al poco tiempo todo se olvida: aparece Anne Hathaway, ilumina todo lo que ocurre a su alrededor a pesar de la tristeza que le toca evocar  y se marca una interpretación magistral de "I dreamed a dream" que te deja los sentimientos revueltos, la piel de gallina, un nudo en la garganta y lágrimas en los ojos. Sólo por esta interpretación merece el Oscar por el que ha sido nominada. Particularmente creo que es lo mejor de la película.
   Y llega la historia de amor a tres bandas, y los tres protagonistas bordan sus actuaciones, pero destaca sobremanera la interpretación de Samantha Barks de "On My Own", sin desmerecer para nada las actuaciones tanto de Eddie Redmayne como de Amanda Seyfried   Pero la cosa no se queda ahí: todos los secundarios están magníficos, y hasta aquel con un papel minúsculo sobresale, hasta llegar al número final magistral.
   En definitiva, una producción impresionante, aunque a momentos da la sensación de tratarse de un proyecto inalcanzable, así como cuando te has decidido a leerte el libro de Victor Hugo en el que se basa el musical y ves que es un tocho que hace que te lo pienses mejor. Pero os animo a disfrutar de la película en el cine. Eso si: disfrutarla entera en versión original. En los cines están proyectando una versión "doblada", en la que la que la traducción no sobrepasa las cincuenta palabras, y no merece la pena que os cambien la voz original por escuchar una simple palabra en castellano.

viernes, 1 de febrero de 2013

El cuerpo

   "El cuerpo" te atrapa desde el primer segundo. Crea un ambiente de la nada, como surge la niebla en una mañana de sol, y de repente te ves atrapado en una historia que no te deja pestañear para no perder detalle, mientras cada vez te ves más incrustado en la butaca del cine, como si ese ambiente te empujara hacia atrás. Pero no quieres alejarte, porque a la vez que te envuelve, te atrae hasta conseguir que te quedes al borde del abismo. No te zarandea con idas y venidas o cambios de guión, sólo te acurruca hasta hacerte sentir incómodo ante lo que no sabes que te va a venir.
   No se por qué, pero mientras la veía vinieron a mi mente imágenes de "La ventana indiscreta", sintiéndome como James Stewart mientras miraba, atrapado por la curiosidad, por su ventana al patio, mientras la pantalla del cine me servía como cristalera para observar el collage que componen el reparto y la morgue donde se desarrolla la historia. Y es que "El cuerpo" es una de esas historias que el mismo Hichcock hubiera querido rodar. Diréis que me he excedido en la comparación, pero tiene todos los elementos que al ahora de moda director por el estreno de la película que lleva su nombre, "Hichcock", le gustaban: mujer rubia, asesinato, trama enrevesada,...
   Puede que no tenga unas interpretaciones brillantes (de hecho, ninguno de los miembros del reparto ha sido nominado a los Goya), pero consiguen dar un empaque al producto que no hubiera sido posible con otras interpretaciones. Personalmente el que más me gustó fue Coronado, incluso con el alisado japones que le confiere un aire tan...¿ridículo? Pero está de dulce, y prácticamente borda todo aquel papel que interpreta.
   El cuerpo de Mayka Villanueva (Belén Rueda) ha desaparecido de la morgue. Un meticuloso inspector de policía con un oscuro pasado (José Coronado) cree que el asesino está cerca, mientras el marido de la fallecida (Hugo Silva) es llamado para conocer la desaparición del cadáver de su mujer...esto es lo que se puede contar...
   Permitidme que sea pesado, pero voy a seguir defendiendo el cine español, simplemente por películas como esta. Estoy convencido que si la historia hubiera estado protagonizada por estrellas de Hollywood y se hubiese tratado de una producción americana habría arrasado en taquilla. Y de hecho, ya han comprado los derechos para hacer su propia versión, al igual que ha ocurrido con "Los ojos de Julia", anterior guión de Oriol Paulo, el ahora director y guionista de "El cuerpo".
   Así que no os lo penséis si aún no habéis podido verla, que en algún cine seguro la siguen programando. Y yo mientras voy a ver si me veo "La ventana indiscreta" y consigo encontrar conexiones...