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Baby Driver

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A veces las películas entran en el espectador. Una mano invisible sale de la pantalla y se acerca a ti sin que percibas lo que está a punto de pasarte. Esa mano entra en tu cuerpo y en tu mente y pellizca tu alma haciendo vibrar todo tu ser en la misma frecuencia y modulación que hay en pantalla. Es entonces cuando no te queda otra que rendirte y disfrutar.


Hay gente que siente esa armonía con las películas de sobremesa, armonía que llega a ser tan intensa que acaba convocando a los efluvios de Morfeo hasta conseguir la transcendencia en el ser que se hace física en unas gotas de saliva en la comisura de los labios. Otros encuentran esa fibra en las películas de terror, que muchas veces solo nos recuerdan que la realidad da mucho más miedo que la ficción. Algunos intentan encontrar el ritmo vital en historias de amor que saben que jamás podrán verse cumplidas en ellos, principalmente porque son incapaces de amar a alguien que no sean ellos mismos.


Yo en Baby Driver he encontrado mi p…

Por trece razones -Temporada 1- (13 Reasons Why - First Season-)

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Seguro que todos recordáis vuestros años de instituto. Para unos (entre los que me incluyo) los mejores años de estudios de la vida, que sigues recordando con una sonrisa en la comisura de los labios y un brillo especial en los ojos; para otros, simplemente un infierno provocado por un sinfín de motivos: desde los puramente académicos, con aquellos profesores que decían que no, pero que cogían tirria al menos pensado, pasando por aquellos que parecían figuras fantasmagóricas a los que nadie prestaba atención, y los que peor lo pasaban, aquellos que sin buscarlo ni desearlo sufrían un acoso que casi nadie percibía. Ahora entiendo actitudes de unos y otros…


Ver Por trece razones puede hacer abrir los ojos a la sociedad. No para poner alerta ante posibles conductas suicidas de adolescentes que lo están pasando mal (que también), sino para recordarnos algo que habíamos olvidado: en la adolescencia todo es un mundo para un chaval que recibe estímulos por todas partes. ¿O no recordáis cómo…

Kong: La isla calavera (Kong: Skull Island)

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Hay veces que puedes llegar a sentirte como King Kong. No, no lo digo por lo de creerte un primate, aunque a veces te pones a pensar sin saber muy bien qué mientras te rascas el pelo de la cabeza con una mano; ni por el tamaño, aunque a veces, después de una comilona pueda parecértelo. Lo digo porque estás tu tranquilo en tu mundo, y de buenas a primeras llega una panda de gilipollas a joderte el día y la existencia solo porque les ha parecido bien. Será por eso por lo que al final la gente hace que te transformes poco a poco en un ser asocial que elude el contacto con el resto del mundo.


Volviendo al tema que nos atañe, Kong: la isla calavera retoma la senda del cine de aventuras sin caer en los tópicos del King Kong clásicos repetidos hasta la saciedad por remakes, reboots y demás. Desde 1933, en la que vimos al mito por primera vez, articulado hasta más no poder y con escenas en stop motion chapucero; pasando por la pseudoerótica de 1976, con Jeff Bridges y una estupenda Jessica L…

Guardianes de la galaxia Vol. 2 (Guardians of the Galaxy Vol. 2)

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Dentro de algunos años (no sé si será más bien pronto que tarde) algún friki con tiempo y dinero suficiente se planteará realizar un estudio completo sobre la década ochentera del siglo XX, y conseguirá escudriñar la filosofía que atrapó a millones de personas en una era de alegría y melancolía conjunta en la que se disfrutaban y rememoraban lo que fueron las bases del conocimiento cultural de más de una generación a través de una serie de herramientas, como podían ser la televisión, la música, el cine, los juegos o algún libro olvidado en la estantería de tu habitación en la casa de tus padres.


El problema que teníamos en aquella época era que las fuentes de acceso a todos aquellos elementos eran muy limitadas: un par de cadenas de televisión, algunas casetes con tu música favorita que conseguías grabar de la radio (con un poco de suerte sin la voz del locutor de turno), los libros y cómics que ibas consiguiendo en cumpleaños y navidades y poco más. El resto te lo daban la calle y l…

Breaking Bad

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Me costó, y bastante, coger el ritmo y pillarle la gracia a Breaking Bad. Tanto que hasta la cuarta vez que vi el primer episodio no decidí ir más allá y comenzar la aventura de lo que sin duda puede ser la mejor serie de la historia. No me hacía gracia su supuesto humor, su trama simplona y unos personajes que daban más pena que otra cosa. Pero poco a poco me fui enganchando, viendo que si rascaba la superficie de una socarronería impuesta encontraría mucho más.


Después de eliminar esa capa de insustancialidad que desvirtuaba la realidad, como quien quita la cáscara a un huevo cocido, encontré a Walter White, el protagonista de la Divina Comedia moderna. Porque Breaking Bad es la historia de una bajada a los infiernos más profundos del ser humano, un viaje a la esencia del hombre en aquellos momentos en los que entra en juego el instinto de supervivencia y sale a relucir nuestro verdadero yo: la ruindad, el egoísmo, la maldad.


La diferencia entre Walter White y Dante Alighieri es qu…

Múltiple (Split)

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A veces, las películas son algo más que una secuencia de imágenes que cuentan una historia. Unas veces trascienden (o lo intentan) en la filosofía del ser humano; otras sirven como cápsula de moralidad para enseñarnos en qué clase de mundo vivimos y la clase de gente que nos rodea; en alguna ocasión sirven para denunciar situaciones esperpénticas que solo el ser humano es capaz de crear; últimamente afloran la nostalgia del espectador al hacerle rememorar películas que vieron hace más de treinta años…


Aunque la realidad es que la mayoría de las películas sirven para lo que están hechas: entretener al personal durante dos horas y activar el espíritu consumista de palomitas, chucherías y otras mierdas que no se te ocurre consumir si piensas en que llevas una semana cenando lechuga para intentar mantener el tipo.


Desde “El sexto sentido”, las pelis de Shyamalan son algo más: proponen un juego al espectador, un extra de atención en busca de la trampa sobre la que se basa la trama. Y allí…

La La Land

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Unas notas suenan al piano, a un tempo más lento del habitual. Casi se escucha el silencio entre nota y nota, mientras el pianista levanta levemente la mirada y encuentra unos ojos frente a los suyos, entre los que aparece una complicidad que nadie conoce. Esa mirada hace que todo el público allí presente desaparezca y ambos recuerden su historia en un pestañeo. Una historia de sueños compartidos y amor que nunca pudo tener un final feliz. ¿O sí?
Todos tenemos sueños. No, no me refiero a los sueños que aparecen de vete tú a saber dónde mientras dormimos. Me refiero a los sueños que tenemos despiertos, nuestras aspiraciones, nuestros deseos más profundos. No, tampoco me refiero a las cuentas de la lechera con las loterías, primitivas, euromillones y demás. Me refiero a eso que queremos con nuestra alma, esos sueños por conseguir algo que nos acompañan como un come come, un run run o como lo queráis llamar.


Algunos persiguen sus sueños hasta que los consiguen; otros en cambio se resign…